La femme n'existe pas, a déclaré Lacan.

No se trata de negar la existencia empírica de las mujeres, sino de señalar que en la dimensión simbólica falta un significante que represente a “La Mujer” como universal.


Si la función fálica organiza el lugar de los sujetos respecto del deseo y la castración, todo hombre se inscribe subordinado a la premisa universal del falo.


En cambio, del lado femenino el registro no se constituye en su totalidad: «La femme n’est pas-toute».


No existe “La Mujer” como totalidad, sino mujeres singulares... ellas participan de la función fálica, aunque no con exclusividad.


De este modo, el no-todo habilita la producción de un goce Otro más allá del falo (pero no sin él): un goce suplementario que no responde al monopolio fálico.

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