El Arroyo de la Maldonado
De cómo se gestó el nombre de un arroyo, ahora entubado. Hacia el 1536, Don Pedro de Mendoza fundaba —en la margen occidental del Río de la Plata, donde se encuentra el actual Parque Lezama— el asentamiento de la “Santísima Trinidad" y el "Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Ayres”: legendarios antepasados porteños. Una empalizada de cuatro lados rodeaba a la incipiente urbe. Los de la hueste ibérica ocupante tenían prohibido sobrepasar el perímetro, aunque padecieran hambre y privaciones. Una pobladora, de apellido Maldonado, desobedeció y, decidida a sobrevivir traspasó el cerco. Empero, los rigores del medio ambiente extramuros la forzaron a refugiarse en una gruta próxima a un arroyo. Debilitada, famélica y al borde del desmayo, notó a un puma que se perfilaba desde el fondo de la oscura gruta. Prodigiosamente, en vez de acometerla, el animal dejó caer junto a la indefensa un trozo de carne con el que la mujer consiguió alimentarse. Recuperándose a duras penas, sintió ...
