Adlátere de “Psicoanálisis y telepatía”
En un planeta situado a cuatro años luz de aquí, se emitiría una orden para que en la Tierra sonara un despertador. Al instante comenzaría la chicharra y, de inmediato, en el emisor aparecería en la pantalla el reloj terrestre vibrando.
La artimaña requeriría varios años: en el mundo lejano, además de viajar, habría que crear la orden y el video de la “respuesta”; y aquí, calcular la diferencia horaria para que pareciera que el sonido obedece a la orden recibida.
Un truco, imaginado para ridiculizar la “acción fantasmal a distancia” propia de la física cuántica, que habría divertido a Einstein.

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