Marco Aurelio

No fue un filósofo que llegó a emperador, sino un emperador que recurrió a la filosofía.

Si in data odierna se reencarnase, aconsejaría:

“La idea no pasa por vencer al mal, sino por no cometerlo”.

En sus palabras: “Lo que escuchamos es una opinión, no un hecho. Lo que vemos es una perspectiva, no la verdad”.

“No negaría la barbarie, la situaría: más allá y más acá. Su propuesta no pasa por el control de lo que sucede, sino por qué hacer con eso. ¿Acaso hay algún valor que no requiera disciplina?”

“Donde cunda la paranoia, responde con prudencia”.

Nos recomendaría llevar un diario para estar atentos al rumbo: “La distancia, en todas sus dimensiones, coadyuva a la virtud de la paciencia”.

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